Felipe Zucarelli.
El Gobernador de la soledad.
En 1903, una empresa
dedicada a la caza de lobos marinos desembarcó a Felipe Zucarelli de origen
italiano (Calabria) en Puerto Cook. Isla de los Estados. Su tarea era quedar a cargo de una carbonera
instalada en el lugar. La firma lo dejó allí con provisiones teóricamente
calculadas para dos meses, asegurándole que regresarían pronto a buscarlo o a
reabastecerlo.
La empresa nunca regresó,
Zucarelli quedó completamente olvidado a su suerte en los confines del
mapa. Lejos de dejarse vencer por el
entorno hostil, Zucarelli se adaptó a la isla. Se asentó en una cabaña de
madera que había quedado en pie tras la mudanza del presidio. Allí vivió
durante años en una profunda soledad, acompañado únicamente por cinco perros.
Su subsistencia dependía de
lo que lograba cazar o pescar por sus propios medios y de la solidaridad de los
buques de la Armada Argentina o barcos balleneros que hacían escala en Puerto
Cook y le proveían de víveres. Su prolongada y solitaria permanencia en ese
territorio nacional hizo que los oficiales de la Marina comenzaran a
llamarlo "El Gobernador de la Isla
de los Estados".
Para sobrellevar el
aislamiento absoluto solía ponerle nombres a sus gallinas o conversar en voz
baja con la pava del mate mientras esperaba que hirviera. Humorísticamente,
Zucarelli mostraba a los viajeros un "censo" de la isla donde él
figuraba como el único habitante.
Su "mandato"
solitario en Puerto Cook se extendió formalmente hasta bien entrada la década
siguiente. El hito más notable de su reconocimiento ocurrió el 23 de marzo de
1911, cuando el propio Presidente de la Nación, el Dr. Roque Sáenz Peña,
realizó un viaje oficial a la Patagonia. Al desembarcar en Puerto Cook, el
primer mandatario se entrevistó formalmente con Zucarelli, quien seguía siendo
el único habitante y custodio de facto de ese remoto rincón de la soberanía
argentina.
Museo Mineralis
Felipe Zucarelli. The
Governor of Solitude.
In 1903, a company dedicated to hunting sea lions landed Felipe Zucarelli, of Italian origin (Calabria), at Puerto Cook, Isla de los Estados. His task was to be in charge of a coal depot located there. The company left him with provisions theoretically calculated for two months, assuring him that they would return soon to pick him up or resupply him.
The company never returned, and Zucarelli was completely forgotten, left to his fate at the ends of the earth. Far from being defeated by the hostile environment, Zucarelli adapted to the island. He settled in a wooden cabin that had remained standing after the prison was moved. There he lived for years in profound solitude, accompanied only by five dogs.
His subsistence depended on what he managed to hunt or fish on his own and on the solidarity of Argentine Navy ships or whaling vessels that stopped at Puerto Cook and provided him with provisions. His prolonged and solitary stay on that national territory led the Navy officers to begin calling him "The Governor of Staten Island."
To cope with the absolute isolation, he would name his chickens or converse in hushed tones with the mate kettle while waiting for it to boil. Humorously, Zucarelli would show travelers a "census" of the island where he was listed as the only inhabitant.
His solitary "rule" in Puerto Cook
formally extended well into the following decade. The most notable milestone in
his recognition occurred on March 23, 1911, when the President of the Nation
himself, Dr. Roque Sáenz Peña, made an official trip to Patagonia. Upon
disembarking in Puerto Cook, the President formally met with Zucarelli, who
remained the sole inhabitant and de facto custodian of that remote corner of
Argentine sovereignty.
Mineralis Museum




















